El pequeño Krishna aparece abrazado al gran pie azul de una figura divina, apoyando el rostro sobre él con una expresión tranquila. Lleva un dhoti amarillo y varios collares y adornos tradicionales, mientras una luz dorada cae suavemente sobre su rostro y el entorno.
La escena se desarrolla junto a un agua tranquila, rodeada de árboles y estructuras que recuerdan a un templo al fondo. La luz cálida ocupa buena parte de la imagen y crea un ambiente sereno de mañana.