El loto del centro es lo primero que llama la atención. Sus pétalos quedan rodeados por una luz suave y, a un lado, aparece la bandera jainista como un detalle propio de la celebración.
La luz nace con más fuerza cerca del centro y pierde intensidad poco a poco hacia los bordes. El espacio que queda alrededor del loto permite colocar el saludo sin recargar la composición. Todo se mantiene sencillo y tranquilo.